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sábado, 17 de marzo de 2012

EN EL PARQUE DE SUS SUEÑOS


   ''Dormitaba'' a escasos metros de 'su' banco; un viejo banco de
madera astillado y descolorido, corrompido ya por el paso del tiempo
...su banco preferido. En él, tarde tras tarde se sentaba y 
contemplaba la puesta de sol dejándose llevar por la belleza y sueños
que le transmitía el ocaso. Sin duda, era el momento del día que ella 
adoraba, por ese instante, su alma era libre.

   Una ligera brisa acompañaba a aquella noche clara y gélida; los 
árboles del parque danzaban ante aquella melodía. Su cuerpo semi-
desnudo reposaba  sobre una manta de hojas secas, el viento
acariciaba su rostro, su mirada permanecía perdida en unas florecillas
de otoño, mientras una lágrima recorría su mejilla. 
Imágenes de su desdichada vida y rostros del pasado se agolpaban en
su mente. Nunca llevó una vida fácil, desde su más tierna infancia su vida
había sido una calamidad, con apenas quince años huyó del infierno 
en el que vivía, a nadie le importó. Escapó hacia una vida mejor, en 
busca de sueños que cumplir... pero todo fue eso, sueños y más sueños,
y acabó en un viejo antro de mala muerte donde debía aguantar a diario 
a nauseabundos borrachos sedientos de alcohol y sexo. 
Era la vida que llevaba, una vida triste y deplorable, pero con sueños 
trazados en el horizonte.

   Y ahora... ahora yacía allí, a escasos metros de 'su' banco, bajo la luna 
como único testigo y el viento como única compañía.
Su vida se iba apagando, no le importaba, sabía que el sueño que ahora
iba a iniciar la llevaría a una vida más dichosa.
Aquella noche de otoño, junto al viejo banco, quedaron a modo de lastre
las ilusiones y esperanzas que un día la mantuvieron prisionera de un sueño...
y aquella noche de otoño, su alma alzó el vuelo; libre, al fin, hacia la eternidad...



Ana Martos - Marzo 2012.

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