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jueves, 2 de enero de 2014

LA VOZ DE MI INOCENCIA.

Todo comenzó aquella tarde donde la inocencia era la voz de
mis actos. Aquella gélida tarde de ese lejano mes de otoño no
heló la candela de tu mirada. Esa tarde, alumbraste un sentimiento
al cual le podríamos llamar amor.
Ese fue el nacimiento, el principio de algo bello, de un sentimiento
cargado de magia, tormento, ilusión; un juego de miradas, de
besos furtivos entre las sombras, de caricias de fuego, de promesas
sin cumplir.
Aún no sé, quién de los dos fue el culpable de aquel idilio de inocencia,
si yo que abrí mi alma, o tú que jugaste con ella alimentando la linea
que separa el bien del mal, lo posible de lo imposible.

Dicen que el tiempo lo cura todo, y ahora que la voz de mi inocencia
se perdió en ese espacio, ya no sé lo que siento.
Vives en mi recuerdo, cobras vida en mis noches de soledad, acaricio
tu imagen difuminada por los años, aquellos de la inocencia...
... ¿será ésta la eternidad de mis sueños?... vivir al margen
de la realidad...




Ana Martos - Enero 2014.

3 comentarios:

  1. Noches de soledad e inocencia perdida...no ha de pesar en la conciencia lo que no es mas que un sueño; tampoco ha de ser una carga la realidad. Al final, uno termina lamentandose más de lo que pudo ser y no fue.
    Maravillosas tus letras,como siempre.

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  2. .... y qué sería de nuestras letras sin la soledad, la inocencia y la conciencia ;)

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  3. Muy romántico. Ay,¡ cuántos recuerdos nos guarda la inocencia!.

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