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viernes, 7 de abril de 2017

NADA EMERGE.

A veces, creo emerger de esas aguas
teñidas de sombras negras que habitan
en mi alma.
Creo sentir el canto de un ruiseñor,
la luz que se abre paso entre la maraña
de ortigas, palpar la orilla de la esperanza.

A veces... a veces no es más que una
ofuscación, un espejismo;
nada emerge, el ruiseñor no canta y
la maraña de ortigas son zarzas que
envuelven y ahogan la esperanza.

Mi alma se halla estancada entre
dunas de lodo;
no germina, no mana.



Ana Martos - Abril 2017.

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