Google+ Followers

domingo, 8 de julio de 2012

LAS PALABRAS DE LAURA


.... '' Hoy te quiero escribir, aquello que nunca me atreví a decirte; hoy te escribo lo que
mi boca calla, lo que por cobardía, ahogan mis palabras.
Hace tiempo que debería haber dado este paso, haber hecho, lo que hoy estoy haciendo...
Mi vida, desde hace tiempo, es un pozo negro donde la ilusión ya no existe, donde la
magia que un día nos unió, se evaporó. 
No te culpo, ni me culpo, ni existen terceros, ni una razón; lo que un día empieza también
acaba, y lo nuestro, simplemente, acabó.
Quiero romper con la falsa de sentir lo que no siento, porque ya no siento nada; tus 
besos, abrazos, caricias... no me hacen estremecer, ya no me hacen temblar , ni siquiera
me hacen sentir amada.
Deja que me vaya, que intente hallar el hilo de luz que contigo perdí. No me busques, no
intentes averiguar nada, ya no hay nada que encontrar...
                                                                                                                 Laura....''




Arrojó la carta sobre la mesa y se volvió a servir otro trago de Whisky. Javier, leía una y 
otra vez las palabras de Laura. Desde que ella le dejó, hacía ahora un mes, él se había 
entregado en cuerpo y alma a releer una y otra vez aquella carta.
Había entrado en una fuerte depresión, llegándose a abandonar por completo; ya no 
tenía días, ni noches, ni vida... se pasaba las horas sentado en la cocina bebiendo 
y leyendo las palabras de Laura.
La tarde - noche que volvió del trabajo y se encontró aquella nota sobre la mesa de la cocina, 
cayó en un abismo, sus sueños se rompieron en mil pedazos. Laura y él, llevaban cinco años 
juntos, nunca le hizo pensar que algo así podía suceder... estaban tan bien, o eso creía.
Ahora, el que había caído en un pozo negro era él, su apatía le había arrastrado a dejarlo 
todo; desentendido del trabajo, aislado de la familia y amigos, renunciando al mundo.
Como Laura le decía en su carta, ni siquiera se había molestado en buscarla, en llamarla,
en encontrar una razón; sus pensamientos los ahoga en Whisky y nada más.

Javier, vació el resto de la botella, lo apuró de un solo trago y lanzó el vaso contra el suelo.
Dándole un fuerte empujón a la mesa o el empujón que en su estado podía dar, se levantó de
la silla y se dirigió hacía el aparador que había justo a la entrada. Tomó papel y lápiz, y volvió
a sentarse en la silla que segundos antes había abandonado.

En un charco de sangre yacía un revolver del calibre treinta y ocho, y el cuerpo sin vida de
Javier; en la mesa se encontraba la carta de Laura... y la de él, la cual decía....

...'' Lo hago por ti, mi vida... 

                                     Javier...''



Ana Martos - Julio 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario