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jueves, 28 de junio de 2012

ADÓNDE...


   Sueles pintar en azul... en azul turquesa, donde los sueños son esperanza y
el futuro una ilusión. En tu mente dibujas un mundo de colores trazando una
realidad que algún día esperas alcanzar.
Son óleos de juventud, años donde la rúbrica del deseo, se queda grabada.
La vida es como un río, se divide y transcurre en cursos hasta que sus aguas
llegan al mar. Cuando eso pasa, te das cuenta, que muchas de tus pinturas
y sueños solo han sido una utopía... una fantasía que solo ha vivido en ti.

Eres una maestra del arte, tus óleos pintados en azul, te auguran un bello
destino; es el curso alto de tu existencia, donde los colores que predominan  
en tu paleta, son el arco iris de la vida. Con tus trazos, crees acaparar el mundo,
que todo puede girar alrededor de ti, haciendo tú misma que gire. No hay miedos, 
solo te dejas llevar por ese instinto de creer saber nadar, e incluso nadar a 
contracorriente...
... Y la vida sigue su curso, las aguas alcanzan la parte media. Es la etapa 
donde erosionas y depositas parte de tu ser. Los sueños, sueños son y comienzas
a pintar con otra gama de colores. Los fríos van adquiriendo buena parte de tus
cuadros. Ahora, tus óleos muestran ciertas líneas en gris. 
Nacen afluentes, derivas parte de tu cauce en ellos; el agua se amansa, las
irregularidades y contradicciones de la vida te hacen ver que el azul turquesa
ya no es azul, que todo destiñe, y que todo se va; que el arco iris que un día 
pensaste tener para poder pintar, no existe... Y te preguntas, adónde fue el 
pasado, dónde está...
... Pero sigues remando por ese río de la vida, intentando no naufragar, buscando
aquellos días, aquel tiempo que pasó, la pincelada de los sueños, el trazo de la
alegría, el óleo de la ilusión. Y un día, ves tu rostro reflejado en el agua, en él 
aprecias un halo de tristeza.
Estás llegando a la desembocadura, te hallas en el curso inferior; y los interrogantes
fluyen y tú te preguntas, adónde fue la felicidad, adónde se fue el amor, las risas,
la dicha, la paleta de colores, el medallón azul turquesa, el arte de saber pintar...


Epílogo:
Claudia, solía pintar en azul, con el azul turquesa de su paleta de colores; trazando
sueños que un día esperaría alcanzar. Tan solo eran óleos de juventud y en el 
transcurso de la vida, con los años, sus pinceladas iban adquiriendo tonos grises,
hasta acabar pintando a carbón.



Ana Martos - Junio 2012.

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