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jueves, 6 de diciembre de 2012

¿ EL PEOR DÍA DE MI VIDA ?....


       La vida, es una senda que debemos recorrer día a día hasta llegar a la
meta. La andadura, a veces, puede ser laboriosa e incluso hacerse cuesta arriba.
En el trayecto, pueden surgir contratiempos, adversidades, el peor día de tu vida,
o el día que te marcará un antes o un después. Todo depende de la situación o la
circunstancia. 

Si yo tuviese que elegir el peor día de mi vida, no sabría por cual decantarme, ha
habido tantos.... pero lo que si tengo claro es, el día que marcó mi vida, el antes
y el después.
Contaba con tan solo veinte años de edad cuando firmé mi calvario, una sentencia 
que arrastraría toda la vida. El que creí el día mas hermoso y especial, tan solo fue,
el inicio de mi martirio.
Abandoné el núcleo familiar para iniciar la mía propia, supuestamente con alguien 
maravilloso; alguien que me prometió fidelidad y amor eterno, respeto y consideración,
pero las palabras se las lleva el viento, y los hechos son muy distintos a las promesas.
Mi matrimonio, ha sido un agujero negro, un pozo sin fondo donde almacenaba el dolor
y el sufrir de mi existencia, del día a día, y de los años. Siendo así, una ardua andadura, 
que vio su origen, el mismo día del enlace.

Por años, sentí la necesidad de gritar y exteriorizar aquella condena que estaba viviendo,
echar a correr y perderme en algún rincón insólito el cual pudiera borrar mis huellas. Pero
siempre miré a mi alrededor, a los ojos de quienes me miraban desde la inocencia sin saber 
el por qué de mis lágrimas. Mis hijos fueron mi fuerza y tenacidad, aunque también mi 
cobardía. Por ellos quise huir, ¿ pero adónde ?, ¿ en qué lugar me acogerían con cuatro 
bocas que alimentar?... mi padre me enseñó, que la mujer se debe a su marido, debiendo
así, que acatar su voluntad. Mi marido me enseñó, que la mujer es un mero objeto sin
principios ni moral... 

Durante más de cincuenta años he sido anulada como persona, he sufrido humillaciones,
desprecios, ofensas, sin razones a causa del alcohol; he sentido impotencia, y lo que es
aún peor, el miedo... miedo por mí y por mis hijos. Pavor al oír la puerta y no saber si esa
noche, sería la última.

Y hoy, que todo terminó, lo único que me queda por pedir es, si existe un Dios, que se
haga cargo él y le perdone todas las atrocidades que cometió en vida, porque a mí ya no
me queda piedad, ni compasión.

¿ El peor día de mi vida ?.... el día que firmé el antes y el después.


A la memoria de todas aquellas mujeres  que han sufrido la  ''dictadura''  de un hogar.




Ana Martos - Diciembre 2012.

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