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martes, 3 de septiembre de 2013

HUELLA.

    Esto, no son más que huellas; huellas del pasado semi-enterradas... esto tan
solo es el reflejo de mi huella.

Ahora, soy un despojo que deambula entre el vacío de mi atormentada alma.
Restos de una personalidad que ha perdido su origen y que vaga desorientada.
Mi sombra fiel, mi vestido ceñido a mi ser, toda aquella parte de mi, huyó
dejándome perdida entre los zarzales de la vida.

Ya no existe un camino, un itinerario que guíe mis pasos, tan solo una vereda
de clavos y espinas que hieren mi andadura martirizando así, mis pies desnudos
que a duras penas, sostienen mi lánguido cuerpo.
El sol ya no alumbra mis entrañas, el viento no acaricia mi alma; soy vagabundo
de mi mente que se pierde en esta oscura hondonada.

No soy la sombra, ni el vestido ceñido a mi ser... solo la huella difuminada, del
reflejo de mi huella.


Ana Martos - Febrero 2013.

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