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miércoles, 14 de mayo de 2014

ETERNOS ENTRE LAS AGUAS.

Desde la orilla contemplo la majestuosidad y grandeza del océano. Su
infinidad se pierde en el horizonte, entrelaza  sus aguas con el cielo
y da lugar así, a un mismo origen.

Mi cuerpo hoy no tiembla, la serenidad que viste mi alma augura
un bello destino. Hoy es el día, llegó el momento de nuestro recuentro.

El mar en calma toma mi mano y me adentra en su vastedad; delicadamente acaricia y recorre todo mi cuerpo. Lo hace pulcramente, desvirgando la inocencia de mi ser.
Me dejo adular por su susurro, ahora es él quien posee mi alma y besa mis labios. Pero no temas, amor, tan solo es uno más, el que me llevará hasta ti.

Me siento dichosa, hoy volveré a estar en tus brazos, el océano será nuestra morada, el mar nos devolverá aquellos sueños que nos fueron robados.


Cierro los ojos y me adentro en sus entrañas, no siente celos,
aunque ahora es mi dueño, sabe que corro a tu encuentro y que
todo lo hago por ti.

Hoy aflora una vida para los dos, germinará ese amor que un día fue
despojado, seremos eternos entre las aguas...
Nuestra dicha será el faro que alumbre este mar.




Ana Martos - Mayo 2014.






2 comentarios:

  1. "Háblame del mar marinero; dime si es verdad lo que dicen de el..."
    Yo quise ser marinero, pero me quedé en el intento; lo mas cerca que estuve, fue a bordo de una balsa a la deriva en plena noche, a escasos treinta o cuarenta metros de la orilla; pocos metros son para tanto pánico... no puedo hablarte del mar.
    También quise ser poeta, pero me pasó lo mismo... solo que esta vez en lugar de una balsa, quien anda a la deriva soy yo...tampoco puedo hablarte de poesía y poemas...aunque... ni falta que te hace...;)

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  2. Para no ser poeta ( según tú ) tus comentarios no tienen nada que envidiar a la poesía o poemas...;)

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