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viernes, 9 de mayo de 2014

TODO LO QUE EXISTE.

No hay lamento que mitigue este
dolor anclado en mi alma.
No hay piedad para este sentir
que agoniza por tu recuerdo.

El sabor de tus labios,
hoy amargos,
es el veneno que corre
por mis venas.
El roce de tus manos,
hoy muertas,
es el atavío que cubre
mi piel.

No hay sueño,
que asole esta pesadilla.
No hay elixir,
para este delirio.

No hay lamento,
no hay piedad,
no hay clamor...

... solo dolor,
anclado en mi alma.



Ana Martos - Mayo 2014.


1 comentario:

  1. ...y entre el clamor, los vítores y los aplausos de la gente, el hombrecillo de la camisa a cuadros-totalmente idéntica a la que llevo yo hoy puesta- dijo, aunque nadie le escuchó: "Que pinto yo aquí"...y cabizbajo abandono el lugar, no sin antes dejar una nota manuscrita, con pulso tembloroso que decía:
    "No tengo palabras"
    ;)

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